“Templo y dársena. Anatomía de un proceso”, exposición sobre la antigua iglesia de San Juan
04/11/2025 9:00:00
El Espacio Portus acoge su primera muestra de producción propia, una exposición fotográfica retrospectiva que recupera material inédito del proceso de construcción de la iglesia situada en el Puerto y diseñada por Ignacio Álvarez Castelao en forma de quilla de barco invertida
Nicolás Alonso, comisario: “es una oportunidad única para recuperar la memoria del Puerto de Avilés y de aquellos que vivieron esa época”
Nicolás Alonso, comisario: “es una oportunidad única para recuperar la memoria del Puerto de Avilés y de aquellos que vivieron esa época”
La iglesia que protagoniza la exposición es un elemento singular de extraordinario interés patrimonial. Fue diseñada por Ignacio Álvarez Castelao dentro del Movimiento Moderno y, aun en la actualidad, se mantiene como un icono del patrimonio de Autoridad Portuaria de Avilés
El Espacio Portus de la Autoridad Portuaria de Avilés, presenta su primera exposición de producción propia: “Templo y dársena. Anatomía de un proceso. Nuestra Señora del Carmen de San Juan de Nieva”. Se trata de un trabajo de recopilación fotográfica inédito realizado para documentar el proceso de construcción de la iglesia ejecutado en terrenos de la Junta de Obras del Puerto entre 1944 y 1949.
Está comisariada por Nicolás Alonso, con la colaboración de Noelia Fernández García, profesora de Historia del Arte del Departamento de Patrimonio Artístico y Documental de la Universidad de León. Abrirá sus puertas al público este viernes 7 de noviembre, con una visita guiada a las 19 horas dentro del programa de la Noche Negra del Ayuntamiento de Avilés. Estará abierta hasta el 6 de abril, Lunes de Pascua, con los siguientes horarios de visita:
• Jueves y viernes de 10:00 a 13:00 y 16:00 a 19:00 horas
• Sábados de 10:30 a 13:30 y 16:00 a 19:00 horas
El conjunto de 16 fotografías de esta muestra retrospectiva compila el espacio temporal que va desde la puesta de la primera piedra del proyecto hasta su inauguración en febrero de 1949. El contenido expositivo incluye también 3 soportes que explican el desarrollo del proceso constructivo y su contexto histórico y social*.
La iglesia que protagoniza la exposición es un elemento singular de extraordinario interés patrimonial. Fue diseñada por Ignacio Álvarez Castelao dentro del Movimiento Moderno y, aun en la actualidad, se mantiene como un icono del patrimonio de Autoridad Portuaria de Avilés.
En palabras de Nicolás Alonso, responsable del Espacio Portus y comisario de la exposición, “la recuperación de este material fotográfico nos permite sumergirnos como observadores de un momento histórico muy concreto, la construcción de un lugar sagrado (Templo) sobre un lugar de trabajo (Dársena); en unas fechas que marcaron la historia de Avilés y Asturias (en plena Posguerra)” Añadió que “nos muestra los entresijos de un proceso constructivo singular y nos permite redescubrir a los protagonistas de su tiempo histórico (personajes públicos, trabajadores portuarios, vecinos de San Juan de Nieva, etc.)”.
En la actualidad, el templo se encuentra totalmente renovado tras los proyectos de conservación preventiva acometidos por la Autoridad Portuaria de Avilés en 2023. El conjunto arquitectónico luce de manera extraordinaria gracias a los trabajos de recuperación diseñados por el arquitecto José Ramón Fernández Molina y ejecutados por la empresa Cabero Edificaciones.
En definitiva, la exposición fotográfica Templo y Dársena muestra un momento histórico y permite analizarlo con la perspectiva del tiempo (Anatomía de un proceso) y desde diferentes puntos de vista (arquitectura, historia, ingeniería, ámbito social, etc.). “Es una oportunidad única para recuperar la memoria del Puerto de Avilés y de aquellos que vivieron esa época”, concluye Alonso.
*Contenido de los 3 soportes informativos de la muestra
TOTEM 1
EL PROYECTO EN SU CONTEXTO: SAN JUAN DE NIEVA. ASTURIAS. ESPAÑA. 1944
En julio de 1944, Ignacio Álvarez Castelao (1910-1984), destacado arquitecto de la Modernidad asturiana, especialmente a partir de la década de 1950, firmaba el proyecto en el que se incluían la memoria y las planimetrías de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen de San Juan de Nieva y su casa rectoral:
San Juan de Nieva, Puerto de Avilés, y uno de los más importantes del Cantábrico, con industrias existentes y otras de gran importancia en construcción y proyecto, reúne un gran número de obreros, empleados en sus servicios, que por su peculiar condición requiere que trabajen incluso los domingos, carece de lugar donde cumplir los cristianos deberes dominicales y recibir la necesaria formación y orientación religiosa.
Un destacado núcleo de Avilesinos, que por su condición conocen perfectamente el problema, afronta su resolución formando la JUNTA que ha de orientarlo espiritual y materialmente. A ellos se debe este proyecto, que en corto plazo se transformará en realidad.
Como se desprende de la presentación en la memoria arquitectónica – conservada en el fondo del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias del Archivo Histórico de Asturias –, este proyecto surgió al calor de las nuevas necesidades morales determinadas por el régimen franquista a partir de 1939, aunque no solo en entornos industriales, y enmarcadas en el nacionalcatolicismo.
La transmisión de los valores nacional-católicos también fue llevaba a cabo a través de la política arquitectónica desarrollada por el régimen. Tal era así que, ya desde 1938, antes de finalizar la guerra civil, se había instaurado una notable supervisión estatal de los proyectos de restauración y reconstrucción – especialmente por parte de organismos como la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones y, en el caso de la arquitectura religiosa, la Junta Nacional para la Reconstrucción de Templos Parroquiales –, lo cual trajo como consecuencia que, en la mayoría de las arquitecturas reconstruidas o de nueva planta del momento, se recuperasen los
historicismos arquitectónicos, o neos, con el objetivo de evocar los grandes estilos de la historia de la arquitectura en España.
Sin embargo, el proyecto para la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen, por su emplazamiento en un espacio portuario y por haber sido promovida por una Junta Parroquial particular, supone un caso excepcional en el panorama de la arquitectura religiosa asturiana del momento porque, aun integrándose en la historia de la arquitectura española, supone no solo un alarde técnico, sino también una genial materialización conceptual: la construcción de un templo en forma de quilla de barco invertida.
TOTEM 2
A HOMBROS DE GIGANTES: EL PROCESO CONSTRUCTIVO
La composición arquitectónica elegida por Ignacio Álvarez Castelao para la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen es deudora no solo de su propio contexto y su ubicación, sino también de la formación, reflexiones y experiencia del propio arquitecto.
El hecho de tener que diseñar un templo para un entorno portuario determinó que, en primer lugar, se interviniese el terreno llevando a cabo una elevación a partir de una amplia plaza que daría acceso al recinto.
Por otra parte, Castelao decidió que el eje principal de la nave de la iglesia – director de la composición – se situase en la diagonal del cuadrado que tiene el solar de emplazamiento, con el fin de dar igual importancia al punto de vista desde las dos calles que dirigían a su fachada principal.
Esta direccionalidad también determinó la disposición de las arcadas que conforman el claustro que circunda la iglesia, que, según aparece en la memoria arquitectónica: han de cumplir la doble finalidad de aislar el templo arquitectónica y espiritualmente del ambiente industrial que le rodea, sirviendo al mismo tiempo de elemento de enlace con el mismo y procurando para el obrero un lugar de reposo físico y espiritual, quien influido por ello pueda solicitar y resolver sus problemas cristianos, fin supremo de este proyecto. La construcción de la iglesia en sí misma es uno de los valores más destacables de este proyecto. Álvarez Castelao, además de titularse en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1936, completó su formación como Ingeniero de Caminos y mantuvo una estrecha relación con Ildefonso Sánchez del Río Pisón (1898-1980), reconocido por el sistema de construcción de estructuras laminares onduladas y por su trabajo con el hormigón armado.
Estos conocimientos y experiencia – sumados al particular encargo en el Puerto que había recibido por la Junta en un contexto de autarquía y carencias económicas – dieron lugar a la concepción de una iglesia en la que destaca la bóveda parabólica para conseguir la configuración de la mencionada quilla de barco invertida (la cubierta será de material cerámico con nervios de hormigón sin encofrados igual que el coro) que tendría la capacidad de albergar aproximadamente a mil personas.
No obstante, a pesar de las limitaciones de la época, también es destacable la utilización de materiales modernos, y baratos, como el hormigón (se construirá con hormigón ciclópeo los cimientos siendo de mampostería hormigonada la fábrica hasta el zócalo general) y el ladrillo (en fachada principal, fondo de presbiterio y capillas laterales, muro de sacristía, fábrica de espadaña, de cimborrio y de luceras laterales, así como cierre de finca, pórticos y arcos toral y de coro), destinando otros materiales como la piedra artificial a las zonas de mayor relevancia simbólica, como el presbiterio, los púlpitos y las capillas laterales.
TOTEM 3
DE LA INAUGURACIÓN DEL TEMPLO A SU CONSERVACIÓN PREVENTIVA COMO PATRIMONIO DEL PUERTO DE AVILÉS
En febrero de 1949 tuvo lugar la inauguración del templo a la que asistieron, además de la nueva feligresía, distintas personalidades y autoridades de la comunidad avilesina, lo cual evidencia la relevancia de un evento de estas características en la época.
El templo de Nuestra Señora del Carmen de la Dársena de San Juan de Nieva se constituyó como una filial de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery (Sabugo), aun encontrándose sus terrenos entre los actuales concejos de Avilés y Castrillón. Su primer capellán fue el presbítero de la iglesia parroquial de San Nicolás, Ángel Espila Fernández.
Sin embargo, de acuerdo con la documentación conservada en el expediente del proyecto arquitectónico, todavía en 1951 se llevaron a cabo obras de conclusión del conjunto edilicio. Así, en marzo del citado año, Ignacio Álvarez Castelao firmaba una segunda memoria relativa a la segunda fase de las obras, indicando la necesidad de rematar, fundamentalmente, los pavimentos exteriores y de repasar las cargas interiores de la iglesia, en la que se habían detectado algunas humedades y manchas de hollín.
El presupuesto total, sumando los recogidos en ambas memorias, ascendió a 435.455,79 pesetas. A pesar de que esta cuantía pueda parecer más que modesta desde la perspectiva del siglo XXI (2.613 euros, aproximadamente) las cifras presupuestadas para esta empresa suponen una importantísima inversión en el marco de la España de posguerra.
Con el paso de los años, el templo se convirtió en un elemento más de la vida cotidiana de la comunidad de feligreses, habiendo incluso desarrollado la función de escuela mixta. Durante décadas no solo fue el centro de culto de los vecinos del pueblo de San Juan de Nieva, sino también un elemento singular de la identidad y la historia del Puerto de Avilés. Su vida parroquial terminó en el año 2008, momento en que se desacralizó tras más de cincuenta años en funcionamiento.
En la actualidad, el templo se encuentra totalmente renovado tras los proyectos de conservación preventiva acometidos por la Autoridad Portuaria de Avilés en 2023. El conjunto arquitectónico luce de manera extraordinaria gracias al trabajo del arquitecto José Ramón Fernández Molina y a la empresa vallisoletana Cabero Edificaciones.
Está comisariada por Nicolás Alonso, con la colaboración de Noelia Fernández García, profesora de Historia del Arte del Departamento de Patrimonio Artístico y Documental de la Universidad de León. Abrirá sus puertas al público este viernes 7 de noviembre, con una visita guiada a las 19 horas dentro del programa de la Noche Negra del Ayuntamiento de Avilés. Estará abierta hasta el 6 de abril, Lunes de Pascua, con los siguientes horarios de visita:
• Jueves y viernes de 10:00 a 13:00 y 16:00 a 19:00 horas
• Sábados de 10:30 a 13:30 y 16:00 a 19:00 horas
El conjunto de 16 fotografías de esta muestra retrospectiva compila el espacio temporal que va desde la puesta de la primera piedra del proyecto hasta su inauguración en febrero de 1949. El contenido expositivo incluye también 3 soportes que explican el desarrollo del proceso constructivo y su contexto histórico y social*.
La iglesia que protagoniza la exposición es un elemento singular de extraordinario interés patrimonial. Fue diseñada por Ignacio Álvarez Castelao dentro del Movimiento Moderno y, aun en la actualidad, se mantiene como un icono del patrimonio de Autoridad Portuaria de Avilés.
En palabras de Nicolás Alonso, responsable del Espacio Portus y comisario de la exposición, “la recuperación de este material fotográfico nos permite sumergirnos como observadores de un momento histórico muy concreto, la construcción de un lugar sagrado (Templo) sobre un lugar de trabajo (Dársena); en unas fechas que marcaron la historia de Avilés y Asturias (en plena Posguerra)” Añadió que “nos muestra los entresijos de un proceso constructivo singular y nos permite redescubrir a los protagonistas de su tiempo histórico (personajes públicos, trabajadores portuarios, vecinos de San Juan de Nieva, etc.)”.
En la actualidad, el templo se encuentra totalmente renovado tras los proyectos de conservación preventiva acometidos por la Autoridad Portuaria de Avilés en 2023. El conjunto arquitectónico luce de manera extraordinaria gracias a los trabajos de recuperación diseñados por el arquitecto José Ramón Fernández Molina y ejecutados por la empresa Cabero Edificaciones.
En definitiva, la exposición fotográfica Templo y Dársena muestra un momento histórico y permite analizarlo con la perspectiva del tiempo (Anatomía de un proceso) y desde diferentes puntos de vista (arquitectura, historia, ingeniería, ámbito social, etc.). “Es una oportunidad única para recuperar la memoria del Puerto de Avilés y de aquellos que vivieron esa época”, concluye Alonso.
*Contenido de los 3 soportes informativos de la muestra
TOTEM 1
EL PROYECTO EN SU CONTEXTO: SAN JUAN DE NIEVA. ASTURIAS. ESPAÑA. 1944
En julio de 1944, Ignacio Álvarez Castelao (1910-1984), destacado arquitecto de la Modernidad asturiana, especialmente a partir de la década de 1950, firmaba el proyecto en el que se incluían la memoria y las planimetrías de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen de San Juan de Nieva y su casa rectoral:
San Juan de Nieva, Puerto de Avilés, y uno de los más importantes del Cantábrico, con industrias existentes y otras de gran importancia en construcción y proyecto, reúne un gran número de obreros, empleados en sus servicios, que por su peculiar condición requiere que trabajen incluso los domingos, carece de lugar donde cumplir los cristianos deberes dominicales y recibir la necesaria formación y orientación religiosa.
Un destacado núcleo de Avilesinos, que por su condición conocen perfectamente el problema, afronta su resolución formando la JUNTA que ha de orientarlo espiritual y materialmente. A ellos se debe este proyecto, que en corto plazo se transformará en realidad.
Como se desprende de la presentación en la memoria arquitectónica – conservada en el fondo del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias del Archivo Histórico de Asturias –, este proyecto surgió al calor de las nuevas necesidades morales determinadas por el régimen franquista a partir de 1939, aunque no solo en entornos industriales, y enmarcadas en el nacionalcatolicismo.
La transmisión de los valores nacional-católicos también fue llevaba a cabo a través de la política arquitectónica desarrollada por el régimen. Tal era así que, ya desde 1938, antes de finalizar la guerra civil, se había instaurado una notable supervisión estatal de los proyectos de restauración y reconstrucción – especialmente por parte de organismos como la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones y, en el caso de la arquitectura religiosa, la Junta Nacional para la Reconstrucción de Templos Parroquiales –, lo cual trajo como consecuencia que, en la mayoría de las arquitecturas reconstruidas o de nueva planta del momento, se recuperasen los
historicismos arquitectónicos, o neos, con el objetivo de evocar los grandes estilos de la historia de la arquitectura en España.
Sin embargo, el proyecto para la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen, por su emplazamiento en un espacio portuario y por haber sido promovida por una Junta Parroquial particular, supone un caso excepcional en el panorama de la arquitectura religiosa asturiana del momento porque, aun integrándose en la historia de la arquitectura española, supone no solo un alarde técnico, sino también una genial materialización conceptual: la construcción de un templo en forma de quilla de barco invertida.
TOTEM 2
A HOMBROS DE GIGANTES: EL PROCESO CONSTRUCTIVO
La composición arquitectónica elegida por Ignacio Álvarez Castelao para la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen es deudora no solo de su propio contexto y su ubicación, sino también de la formación, reflexiones y experiencia del propio arquitecto.
El hecho de tener que diseñar un templo para un entorno portuario determinó que, en primer lugar, se interviniese el terreno llevando a cabo una elevación a partir de una amplia plaza que daría acceso al recinto.
Por otra parte, Castelao decidió que el eje principal de la nave de la iglesia – director de la composición – se situase en la diagonal del cuadrado que tiene el solar de emplazamiento, con el fin de dar igual importancia al punto de vista desde las dos calles que dirigían a su fachada principal.
Esta direccionalidad también determinó la disposición de las arcadas que conforman el claustro que circunda la iglesia, que, según aparece en la memoria arquitectónica: han de cumplir la doble finalidad de aislar el templo arquitectónica y espiritualmente del ambiente industrial que le rodea, sirviendo al mismo tiempo de elemento de enlace con el mismo y procurando para el obrero un lugar de reposo físico y espiritual, quien influido por ello pueda solicitar y resolver sus problemas cristianos, fin supremo de este proyecto. La construcción de la iglesia en sí misma es uno de los valores más destacables de este proyecto. Álvarez Castelao, además de titularse en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1936, completó su formación como Ingeniero de Caminos y mantuvo una estrecha relación con Ildefonso Sánchez del Río Pisón (1898-1980), reconocido por el sistema de construcción de estructuras laminares onduladas y por su trabajo con el hormigón armado.
Estos conocimientos y experiencia – sumados al particular encargo en el Puerto que había recibido por la Junta en un contexto de autarquía y carencias económicas – dieron lugar a la concepción de una iglesia en la que destaca la bóveda parabólica para conseguir la configuración de la mencionada quilla de barco invertida (la cubierta será de material cerámico con nervios de hormigón sin encofrados igual que el coro) que tendría la capacidad de albergar aproximadamente a mil personas.
No obstante, a pesar de las limitaciones de la época, también es destacable la utilización de materiales modernos, y baratos, como el hormigón (se construirá con hormigón ciclópeo los cimientos siendo de mampostería hormigonada la fábrica hasta el zócalo general) y el ladrillo (en fachada principal, fondo de presbiterio y capillas laterales, muro de sacristía, fábrica de espadaña, de cimborrio y de luceras laterales, así como cierre de finca, pórticos y arcos toral y de coro), destinando otros materiales como la piedra artificial a las zonas de mayor relevancia simbólica, como el presbiterio, los púlpitos y las capillas laterales.
TOTEM 3
DE LA INAUGURACIÓN DEL TEMPLO A SU CONSERVACIÓN PREVENTIVA COMO PATRIMONIO DEL PUERTO DE AVILÉS
En febrero de 1949 tuvo lugar la inauguración del templo a la que asistieron, además de la nueva feligresía, distintas personalidades y autoridades de la comunidad avilesina, lo cual evidencia la relevancia de un evento de estas características en la época.
El templo de Nuestra Señora del Carmen de la Dársena de San Juan de Nieva se constituyó como una filial de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery (Sabugo), aun encontrándose sus terrenos entre los actuales concejos de Avilés y Castrillón. Su primer capellán fue el presbítero de la iglesia parroquial de San Nicolás, Ángel Espila Fernández.
Sin embargo, de acuerdo con la documentación conservada en el expediente del proyecto arquitectónico, todavía en 1951 se llevaron a cabo obras de conclusión del conjunto edilicio. Así, en marzo del citado año, Ignacio Álvarez Castelao firmaba una segunda memoria relativa a la segunda fase de las obras, indicando la necesidad de rematar, fundamentalmente, los pavimentos exteriores y de repasar las cargas interiores de la iglesia, en la que se habían detectado algunas humedades y manchas de hollín.
El presupuesto total, sumando los recogidos en ambas memorias, ascendió a 435.455,79 pesetas. A pesar de que esta cuantía pueda parecer más que modesta desde la perspectiva del siglo XXI (2.613 euros, aproximadamente) las cifras presupuestadas para esta empresa suponen una importantísima inversión en el marco de la España de posguerra.
Con el paso de los años, el templo se convirtió en un elemento más de la vida cotidiana de la comunidad de feligreses, habiendo incluso desarrollado la función de escuela mixta. Durante décadas no solo fue el centro de culto de los vecinos del pueblo de San Juan de Nieva, sino también un elemento singular de la identidad y la historia del Puerto de Avilés. Su vida parroquial terminó en el año 2008, momento en que se desacralizó tras más de cincuenta años en funcionamiento.
En la actualidad, el templo se encuentra totalmente renovado tras los proyectos de conservación preventiva acometidos por la Autoridad Portuaria de Avilés en 2023. El conjunto arquitectónico luce de manera extraordinaria gracias al trabajo del arquitecto José Ramón Fernández Molina y a la empresa vallisoletana Cabero Edificaciones.
